¿Qué ha sucedido en el cine en euskera durante los últimos 20 años? Los profesores-investigadores de la EHU Josu Martinez y Samara Velte han realizado la primera radiografía amplia y sistemática del cine en euskera, que han recogido en el libro ‘Euskal zinema 2005-2025' (Servicio Editorial de la EHU), combinando datos cuantitativos y perspectivas cualitativas.
Según su investigación, Josu Martínez y Samara Velte han calificado el año 2005 como un hito. A partir de ese año, el cine en euskera consiguió por primera vez una producción continuada y plural, ya que desde el estreno de Aupa Etxebeste! se han estrenado películas en euskera todos los años. Además, sostienen que durante las dos últimas décadas se han producido más películas en euskera que en todos los periodos anteriores, lo que ha contribuido al proceso de estructuración del cine vasco.
"En torno al año 2005 se produjo un cambio significativo para el cine vasco. Por un lado, siguiendo las directrices europeas, ETB comenzó a destinar un porcentaje de sus beneficios a la industria cinematográfica local; por otro, el Gobierno Vasco apostó por el sector audiovisual. Estos factores, junto con otros globales, como la digitalización, han permitido desde entonces una producción modesta, pero continuada, en euskera”, señalan los miembros del grupo de investigación NOR.
La base de datos en la que se basa la investigación recoge 1.267 películas estrenadas casi en su totalidad en euskera en los últimos veinte años, de todos los formatos, géneros y tipos de producción. De ellos, el 65 % son cortometrajes, y más de la mitad de ellos de iniciativa popular.
Sin embargo, el libro no pretende ser una mera recopilación de datos. Según sus autores, el objetivo es ofrecer una herramienta para comprender la evolución de la sociedad vasca a través del cine vasco, siguiendo la línea del trabajo realizado por Joan Mari Torrealdai en el ámbito de la producción editorial vasca. Por ello, la publicación reúne quince investigaciones que abordan cuestiones como la financiación y distribución del cine de diferentes cineastas, el impacto de las plataformas de streaming, la presencia de las mujeres, la visibilidad en los medios de comunicación o la producción documental, la animación y los universos creativos.
«El cine vasco es “diverso”», señalan los autores, y durante las dos últimas décadas ha comenzado a construir las bases de una industria pequeña, pero estable. No obstante, advierten de que el crecimiento no ha sido uniforme y de que, de cara al futuro, el sector necesitará medidas estructurales que garanticen la presencia y la visibilidad del euskera. «El cine vasco sigue siendo un ecosistema minorizado, al igual que el resto de las expresiones culturales en euskera. En este sentido, el cine comparte los mismos problemas que la literatura vasca o la música vasca. Pero el hecho de ser, por definición, un arte industrial también conlleva algunos retos específicos: hacer cine y difundirlo es muy caro y, cuando lo hacemos desde una lengua minorizada, debemos pensar bien cómo lo hacemos», han explicado los autores.
Como conclusión, Velte ha destacado que «una sociedad se habla a sí misma a través de la cultura, y el cine es uno de esos espejos que nos ponemos delante. Las historias que contamos en las películas, desde qué perspectivas lo hacemos, qué personajes situamos en el centro... todo ello puede decirnos mucho sobre nuestra sociedad, nuestras necesidades y nuestros traumas».
La publicación ‘Euskal zinema 2005-2025' ha contado con el apoyo de las Cátedras Mikel Laboa y Gabriel Aresti de la EHU, de la Diputación Foral de Bizkaia y del grupo de investigación NOR.